martes, 9 de abril de 2013

«La realidad»


(Historia de dos. Cap. VI)
(Si no has leído los capítulos anteriores, pincha aquí)
Imagen sacada de San Google.

Estaba alucinando en colores. Me había enrollado con Patricia, de una manera que jamás me la había podido imaginar. Allí estaba, acostado sobre su cama. Con los ojos abiertos de par en par y mis brazos doblados sujetando mi cabeza. El temblor de la pierna ya había desaparecido. Estaba totalmente relajado. Disfrutaba de la fragancia que había en aquel cuarto.

Habíamos hecho el amor. Tras un breve instante acurrucada sobre mi pecho, ella se había retirado al baño y yo me había quedado allí. Me sentía orgulloso, hinchado por el logro conseguido, por la meta alcanzada. Justo en ese momento me asaltó una duda: «¿Me había enrollado con ella, o más bien había sido ella la que me había seducido?».

Qué estúpido me parecía ahora mi orgullo masculino y mis ensoñaciones. ¡Claro que había sido ella! Viajando un poco atrás en mi memoria, me di cuenta de todo: ella se había acercado a la barra del bar, ella me había invitado a la primera cerveza, ella me llevó a su casa... ella. Siempre había sido ella la que manejaba toda la situación. Quizás sea eso lo que más me gusta.

Bueno, para darme un poco de ánimos, me aferré a la idea de que yo había puesto un granito de arena. No en vano había pasado largas tardes montando guardia en aquel tugurio, al que a Patricia le gusta acudir, hasta poder encontrármela.

―Vaya, el señorito está cómodo.

Su voz se apoderó de mis sentidos y me devolvió a la realidad. La miré asombrado. Si antes me parecía la mujer más atractiva del mundo, ahora me resultaba radiante.

―Bueno hago lo que puedo ―le contesté mientras hice el ademán de acomodarme sobre su almohada.

―Pues de eso nada, monada ―decretó mientras me lanzaba mis pantalones vaqueros a la cara―. ¡Vístete que nos vamos! Tengo un hambre que no veo ―ahora se había sentado a mi lado y con mucha suavidad me ayudó a apartar la ropa de mi cara― Me apetece una buena hamburguesa ―tras lo cual me besó. ¿Quién puede resistirse a eso?

11 comentarios:

  1. Me lo temía, estaba escrito, comida yankee, ¿casera o prefabricada?... Lo demás, ¿qué te puedo decir?, lo sabía... ¡¡¡mardito roedó!!!

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    1. ES QUE EL SIROCO HACE LLEGAR LAS NOTICIAS ANTES DE TIEMPO. PERO PACIENCIA, QUE AÚN HAY MAS. MARDITO ROEDÓ

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  2. Ummmmpor fin temita aunque me quedé con las ganas de que entraras en detalles. A ver si para el próximo encuentro te luces.

    CArmen

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  3. Oye oye oye, me perdí un capítulo o pasamos de la barra a la hamburguesa???!!!!Cuñi.

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  4. Como explicártelo iba a ser muy largo y demasiado complicado para ti, vamos a dejarlo, no te imaginas tú cuántas utilidades tiene ese chocolate, y si es con merengue, más... El tema de la marcha te lo has inventado tú roedó de la pradera... ¿...sabrás tú... chaval?

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  5. Pero....¿es que todavía no os habeís enterado el sexo masculino que somos nosotras la que elegimos el mango de la sartén?
    Ahora yo haría un cambio fuera la hamburguesa y que entre un plato de costillas, papas y piña... y luego el postre que lo ponga J.Gerardo jajajaj!
    Besos canarios.

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    1. Nos vamos enterando, pero a tropezones. En cuanto al menú,: buena elección, pero no creo que vayan por ahí los tiros de esta pareja. ¡¡¡Ya veremos por dónde salen!!!

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